Calendario

<<   Febrero 2007  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28     

Archivos

Sindicación

Alojado en
ZoomBlog

Testigo del Ser, por Ken Wilber

Por Roberto Moreno - 3 de Febrero, 2007, 23:57, Categoría: Budismo

Ser un testigo del ser consciente puede prolongarse durante la vigilia, el
sueño onírico y el sueño profundo. El Testigo se halla totalmente accesible
en cualquier estado, incluyendo tu propio estado de consciencia de este
mismo instante. Así que les voy a guiar hacia ese estado, utilizando lo que
en Budismo se llama "instrucciones indicativas" . No voy a intentar
conducirles a un estado de consciencia diferente, a un estado de consciencia
alterado o a un estado diferente de lo común. Simplemente, voy a destacar
algo que ya está ocurriendo en tu estado actual, presente y habitual.

Así que comencemos por tomar consciencia del mundo que nos rodea. Mira al
cielo, y simplemente relaja tu mente; deja que tu mente y el cielo se
fundan. Observa las nubes que flotan. Toma nota de que esto no requiere de
esfuerzo alguno de tu parte. Tu estado de consciencia actual -en el que
flotan estas nubes- es algo muy simple, muy fácil, que no requiere de
esfuerzo, espontáneo. Simplemente toma nota de que, sin mediar esfuerzo
alguno, tomas consciencia de las nubes. Lo mismo ocurre con esos árboles,
esas aves y esas rocas. En forma simple y sin esfuerzo, tomas conciencia de
todos ellos.

Observa ahora las sensaciones presentes en tu propio cuerpo. Puedes tomar
consciencia de cualquier sensación corporal que se halle presente ahora:
quizás la presión del mueble, quizás el calor en el abdomen, quizás una
tensión en tu cuello. Sin embargo, aún si estas sensaciones fuesen de
tensión, puedes tomar consciencia de ellas con facilidad. Estas sensaciones
surgen en tu consciencia presente, y esa consciencia es muy simple, fácil,
relajada, espontánea. Eres un testigo, sin esfuerzo y sin dificultad.

Observa los pensamientos que surgen en tu mente. Puede que observes diversas
imágenes, símbolos, conceptos, deseos, esperanzas y temores, todos los
cuales surgen espontáneamente en tu consciencia. Surgen, permanecen unos
instantes y luego se van. Estos pensamientos y sensaciones surgen en tu
consciencia de este momento, y esa consciencia es muy simple, relajada y
espontánea. Sin esfuerzo ni dificultad, eres un testigo de todo ello.

Así que observa: puedes ver flotar las nubes porque no eres esas nubes, eres
quien las está mirando. Puedes sentir sensaciones corporales porque no eres
esas sensaciones: eres el testigo de esas sensaciones. Puedes ver cómo
flotan los pensamientos porque tú no eres esos pensamientos -sino un testigo
de su presencia-. En forma natural y espontánea, todas estas cosas surgen,
por sí solas, en tu darte cuenta presente, sin que medie esfuerzo de tu
parte.

Y entonces, ¿quién eres tú? No eres los objetos de allá afuera, no eres las
sensaciones, no eres los pensamientos -sin esfuerzo, eres un testigo de la
presencia de todos éstos, de modo que no eres ellos. ¿Quién o qué eres tú?

Dilo de este modo para ti mismo: tengo sensaciones, pero no soy esas
sensaciones. ¿Quién soy? Tengo pensamientos, pero no soy esos pensamientos.
¿Quién soy? Tengo deseos, pero no soy esos deseos. ¿Quién soy?

Así que retrocedes hacia la fuente de tu propia consciencia. Retrocedes
hacia el Testigo, y descansas en el Testigo. No soy los objetos, no soy las
sensaciones, no soy los deseos, no soy los pensamientos.

Pero entonces, por lo general las personas cometen un gran error. Creen que,
si descansan en el Testigo, van a ver algo o sentir algo, algo realmente
exquisito y especial. Pero no verás nada. Si ves algo, se tratará
simplemente de otro objeto: otra sensación, otro pensamiento, otra
sensación, otra imagen. Sin embargo, todos éstos son objetos: no eres
ninguno de éstos.

No es así: mientras descansas en la realización del Testigo -no soy los
objetos, no soy las sensaciones, no soy los pensamientos- todo lo que
observarás es una sensación de libertad, una sensación de liberación, una
sensación de alivio... alivio de la tremenda limitación que implica el
identificarse con estas pequeñeces, pequeños objetos finitos, tu pequeño
cuerpo, pequeña mente y pequeño ego, todos los cuales son objetos que pueden
ser vistos y, por lo tanto, no son Aquél que ve, el verdadero Yo, el Testigo
puro, aquél que realmente eres.

Así que no verás nada en especial. Lo que surja está bien. Las nubes flotan
en el cielo, las sensaciones flotan en el cuerpo, los pensamientos flotan en
la mente -y, sin esfuerzo, tú eres testigo de todo esto-. Todo esto surge
espontáneamente y sin esfuerzo en tu consciencia presente. Y esta
consciencia que es testigo no es, en sí, nada específico que puedas ver. Es,
simplemente, una gigantesca sensación de libertad -o de vacío puro- en el
trasfondo. Y en ese vacío puro -que es lo que eres- surge el mundo entero de
lo manifiesto. Tú eres esa libertad, esa apertura, ese vacío -y no alguna de
las cosas que surgen de allí-.

Descansando en ese atestiguar vacío, libre, fácil y carente de esfuerzo,
observa que las nubes surgen en el amplio espacio de tu consciencia. Las
nubes surgen en tu interior -tan así es que puedes saborear las nubes, eres
uno con las nubes-. Es como si estuviesen a este lado de tu piel... están
tan cerca. El cielo y tu consciencia se han vuelto uno solo, y todas las
cosas en el cielo flotan sin esfuerzo a través de tu propia consciencia.
Puedes besar al sol, tragarte la montaña... están así de cercanos. El Zen
dice, "Tómate el Océano Pacífico de un solo trago", y eso es lo más fácil de
hacer cuando adentro y afuera ya no son dos, cuando sujeto y objeto no son
dos, cuando el que mira y lo mirado son Un Solo Sabor Único. ¿Lo ves?

Permalink :: 31 Comentarios :: Comentar | Referencias (0)

Blog alojado en ZoomBlog.com