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La Meditación Vipassana II (Iniciación a la práctica)

Por Roberto Moreno - 30 de Marzo, 2007, 11:38, Categoría: Meditacion


Bueno y ahora volvamos de nuevo al camino de la serenidad. Como os prometí, trataremos ahora la parte práctica de la meditación vipassana. Si queréis leer la primera parte de este artículo podéis pinchar aquí.
Para empezar os recomiendo que escojáis un lugar tranquilo donde sepáis que no vais a ser molestados. También podéis quemar algún incienso que os resulte agradable, que os ayudará a entrar en un ambiente de calma. Pero no es imprescindible.



Sentaos cómodamente. Para saber algo mas sobre la postura en meditación pinchad aquí , y si no os podéis sentar sobre un cojín o forzar las piernas, simplemente sentaos sobre una silla. No os recomiendo la posición de tumbados, pues es fácil que así os llegue el sueño. Lo mas importante es mantener la columna vertebral recta aunque sin rigidez ni tensión. Imaginaos que tenéis un fino hilo imaginario que sale desde el centro de la coronilla y alguien tira desde arriba de él y de esta forma os mantenéis rectos y erguidos, con el mentón suavemente inclinado.

Cerrad suavemente los ojos y haced un par de respiraciones profundas y lentas. Sentid vuestra propia presencia en el momento presente, sintiendo el contacto de vuestro cuerpo con el cojín, la silla o la superficie donde estéis sentados. Sentid la fuerza interior que tenéis dentro empezando por las manos, (notad la energía que las llena, el calor de la sangre que recorre su interior, la vida) y poco a poco recorréis el resto del cuerpo siendo conscientes de esto y relajando/aflojando todas las partes de vuestro cuerpo. Ahora concentrad vuestra atención en la sensación que produce la respiración al pasar el aire por los orificios nasales o justo en el labio superior. Daos cuenta de todo el proceso, desde el primer momento de la inspiración hasta que esta termina, y luego igualmente toda la exhalación desde el momento inicial hasta su final y de nuevo vuelta a empezar. Observad la sensación que produce la presión del aire al entrar y salir, el cambio de temperatura del aire que entra con respecto del que sale.

También podemos concentrar nuestra atención en el movimiento del abdomen siguiendo todo el proceso y viendo como se hincha y de nuevo comienza a deshincharse con la exhalación hasta quedar brevemente en reposo y volver a empezar.

En cualquiera de los dos métodos, tanto en el de sentir las sensaciones a través de los orificios nasales como en el del movimiento del abdomen es importante concentrar la atención exactamente en estos puntos. Imaginaos un portero que vigila las personas que entran y salen a través de una puerta. Solo mira las personas que entran por esa puerta, sin importarle a donde van cuando salen, ni lo que hacen dentro. Pues bien, el portero es nuestra atención o consciencia y la puerta el punto en que la fijamos: orificios nasales o labio superior o en el segundo método el movimiento del abdomen.

Al principio no debemos ser ambiciosos y bastará con que nos sentemos entre 10 y 20 minutos, pues mantener la atención mas tiempo nos resultará muy dificil y pesado y hará que nos desanimemos pronto.

También nos podemos ayudar del conteo. Es decir al iniciar una inspiración contamos mentalmente "Uno" y al iniciar la exhalación de nuevo "Uno". De nuevo en la segunda inspiración contamos "Dos" y en la exhalación "Dos", y así hasta diez, para volver a empezar desde "Uno" nuevamente en otro ciclo.

En seguida aparecerá esa voz de la cabeza que nos asaltará sin que nos demos cuenta y nos sacará de la atención a la respiración por medio de los pensamientos, pero tan pronto como nos demos cuenta de esto, volveremos sin inmutarnos de nuevo a nuestra respiración y al conteo. No hay que reaccionar con ira, ni dar importancia a todos estos pensamientos que irrumpirán con frecuencia. Simplemente detectarlos, observarlos y desaparecerán por si solos, como las nubes que pasan por el cielo. Veremos incluso con humor, que están vacíos, que sin nosotros no son nada y desaparecen sin causar daño. Todo su poder radica en cuando nos identificamos con ellos y los hacemos nuestros, creyendo que ellos somos nosotros y no es así. Ahí es cuando nos llevan a su terreno y acabamos siendo sus esclavos.

Con la práctica la mente se irá serenando y los pensamientos cada vez se irán espaciando mas y mas y aquí en estos espacios y lentamente empezaremos a disfrutar de una paz y una serenidad, como nunca antes la habíamos sentido.

Nuestra respiración cada vez se irá haciendo más y más débil hasta casi no notarla. Esto es completamente normal. Y nuestra mente se volverá cada vez más y más fuerte, a la vez que nuestra atención se potencia igualmente.

Cuando veamos que nuestra mente está cada vez mas en calma con esta práctica de la atención en la respiración, podemos abrir nuestro campo de consciencia y percibir las cosas de un modo más refinado y potente.

Si por ejemplo sentís en algún momento opresión o tensión, o cualquier otra sensación, llevad la atención a ella. Dejad por un tiempo la respiración y captad simplemente cualquier cosa que aparezca en las puertas de los seis sentidos (el sexto sentido es la mente) como oír, ver, sentir presión, sentir hormigueo, o pensar. Podéis quedaros en una consciencia abierta y natural, concentrando vuestra atención en los sonidos según vayan apareciendo y desapareciendo. Ampliar de esta forma el foco de la atención hace que la mente recobre el equilibrio y la espaciosidad.

Otra forma de reforzar la atención consciente, es aplicando la técnica de etiquetar mentalmente. Este arte de etiquetar mentalmente requiere práctica y experiencia. El poner etiquetas a los objetos que aparecen ayuda a mejorar la atención en diversas formas.
Este etiquetado debe hacerse con mucha suavidad, como un susurro de la mente, posándose igual que una mariposa se posa en una flor, pero al mismo tiempo con precisión. Por ejemplo, se puede etiquetar cada respiración, bien con el conteo, o bien diciendo mentalmente "entra, sale" (nariz) o "sube, baja" (abdomen). Cualquier otra cosa que surja la etiquetamos. Si aparecen pensamientos decimos mentalmente "pienso". Si predominan las sensaciones físicas, etiquetamos "presión, vibración, tensión, hormigueo" o lo que sea. Si son sonidos o imágenes etiquetamos "oír" o "ver".

Etiquetar mentalmente evita que nos distraigamos, y aunque se puede considerar como otra apariencia de la mente, etiquetar, como enmarcar una fotografía, nos hace reconocer el objeto con mayor claridad al mismo tiempo que da mas enfoque y precisión a la observación.

Debemos estar atentos a través de esta herramienta del etiquetado a todo, incluso a las reacciones. Por ejemplo podemos observar un dolor en el cuerpo y al mismo tiempo ver como aparece la aversión en forma de capa superpuesta al dolor. Esto hace que la calidad de la atención se refine al mismo tiempo que refuerza el esfuerzo y la energía mental. Al principio a algunos les resultará difícil el esfuerzo de etiquetar, pero este mismo esfuerzo es el que vence a la desidia y al sopor, aumentando la energía y profundizando poco a poco en la práctica.

Probad ésta técnica. Al principio por periodos breves. Solo etiquetad cada apariencia que va surgiendo en el momento que os hacéis conscientes de ella: "sube,baja,pienso,pienso,dolor,dolor,sube,baja," Encuadrad cada momento de la experiencia con una ligera etiqueta mental y observad la calidad en vuestra atención. Si etiquetáis con demasiada intensidad ensombreceréis la experiencia. Hay que dejar que la etiqueta fluya hacia el objeto, al igual que la mariposa cuando se posa en la flor. Hacedlo con soltura y suavidad, divertíos. Experimentad con esta técnica hasta encontrar la mejor forma de aplicarla. Si veis que etiquetar interfiere demasiado o es demasiado lento para la rapidez del cambio, dejad de hacerlo por un tiempo y observad que pasa. Probad cambiando la intensidad o incluso abreviando la etiqueta con iniciales (pensar "p" dolor "d", etc). Es una herramienta y solo vosotros podéis aprender a usarla. Daos cuenta de si os sirve para mantener la atención continuada. Sed flexibles y disfrutad de vuestra experiencia.

¡Que os sea de beneficio!





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